Calefacción eléctrica

Radiador eléctricoA menudo se habla de la calefacción eléctrica como solución cuando no es posible disponer de otras fuentes de energía. Muchos usuarios también utilizan radiadores eléctricos como una solución parcial o como elementos de apoyo a otros sistemas de calefacción.

Sin embargo, una instalación completa de calefacción eléctrica, no sólo como elemento de apoyo para otros tipos de calor, es una solución que puede resultarnos muy ventajosa en distintos aspectos:

¿Por qué elegir calefacción eléctrica? Ventajas:

  • Económicas: El coste de la instalación de la calefacción eléctrica suele ser menor que en otro tipo de sistemas como los radiadores a gas, además de no requerir obra ni instalación de tuberías.
  • Seguridad: Es limpia y segura, sin riesgos de fugas de ningún tipo.
  • Comodidad: No requiere apenas de mantenimiento.
  • Regulación independiente: Libertad de regulación y programación independiente para cada radiador, de forma que podemos obtener distintas temperaturas para cada estancia.

Radiador acumuladorOtra ventaja de la calefacción eléctrica es la posibilidad de instalar acumuladores de calor en el sistema. El interés del acumulador es almacenar el calor producido en periodos durante los cuales se aplican tarifas especiales reducidas, lo que se traduce en interesantes ahorros energéticos y económicos para el consumidor de calefacción eléctrica.

Cuándo elegir calefacción eléctrica

Antes de elegir la calefacción eléctrica como sistema para calefactar un lugar, debemos reflexionar si es ésta la opción más acertada, ya que sí es cierto que, aunque su instalación es mucho más barata que un sistema de calefacción a gas ya que no se requiere de obra alguna para su colocación, la tarifa eléctrica resulta más costosa que el gas natural corriente.

Cuándo la calefacción eléctrica sí es una buena opción:

  • Regiones cálidas: cuando la necesidad de calefacción no excede de los 4 o 5 meses al año ni las temperaturas bajan normalmente de 5 ºC con lo que no se necesitan grandes potencias ni mucho tiempo para calefactar la casa.
  • Segundas viviendas: cuando el uso de una vivienda se limita a fines de semana o periodos vacacionales.
  • Viviendas pequeñas: para pisos de entre 30 y 40 m2 en los que las habitaciones se calientan rápidamente por su tamaño más reducido.

Cómo usar la calefacción eléctrica

Debemos ser conscientes de que la calefacción eléctrica no debe usarse de la misma forma que una instalación de calefacción por agua caliente o gas. La independencia en el encendido y regulación que nos aporta cada radiador nos permite encender únicamente aquellos aparatos de la estancia en la que nos encontramos. Por ejemplo, si estamos en el salón, calentaremos esta sala mientras que esperaremos a unos momentos antes de ir a dormir para encender los radiadores del dormitorio apagando en ese instante los del salón.

Otra opción muy recomendada en el caso de los radiadores eléctricos, es instalar acumuladores de calor, como hemos comentado anteriormente.

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